viernes, 28 de septiembre de 2012

SECRETIA
















uno se acusa en el espejo/ se condena a muerte/ se fusila/
luego,/ abandona el cadáver/ y se va impune/ a otro lugar
CARLOS ENRIQUE SIERRA


como el cuervo levantándose sobre el páramo
yo amaestro a dios para sonreír 

prohíbome el estruendo de la palabra triste brillando
aunque sea un poema

hay ojos que la noche entreabren
donde se aloja la memoria de los viejos versos

desde aquí abordan los gusanos
y su gozo alimenta mi propio cadáver.