domingo, 31 de marzo de 2013

BLANCO




















soy el insomnio que se liberó de su horquilla
ROCIO L’AMAR

una vez que la línea blanca se acomoda sobre un blanco abierto, todo latido animal es irredimible,

-qué me pudro, diría la palabra, por temor a no ser-,

me enseña la fosa y desenseña los huesos, a un segundo del haraquiri, vamos en traje de rigor de alas el verbo, la mueca y el ceño como si fueran verdugos de la que está en la piedra más gruesa, y porqué no llamarte mísera sordera también mi bella sombra, qué salga qué salga qué salga a escena la muerte más larga el insomnio ha finalizado.