las grandes
pasiones son enfermedades incurables
JOHANN
WOLFGANG GOETHE
entre
ceja y ceja repitiéndome el uso de la duda nada más
o más
nada sinrazones sin combustible sin comediógrafo
por ahí
anda eso acomodando la soledad mezclando silencios
como si
fueran perros olfateándose el trasero
que la noche
deja
al
partir,
tristezas
después del sexo y unas ganas de fumar
sin
embargo prefiero desprender mucerguillos
que son
unas cositas ganosas
por ahí,
sabe usted, mi excelentísimo donjuán:
nadie
piensa en salir a buscarnos
porque la patria está a quince grados
bajo
cero
la
sensación
mientras
me adivino en este hiperbólico poema al que apodo goethe,
sin
menudear remansos ni guarecerme en la sintaxis
el
parque lavaojos es una sombra de norte
a sur
buenaventura
tropezar
con la inmaterialidad de una nevazón amurallada
aunque no
sepa respirar a dúo ni arrastrar un amor
magnicida
por allí,
en la
copa del engorilamiento mi homo habilis
mi macho
piltrafilla mi insensatez cuadrúmana
ciertamente rojeces
uy,
malditas
transiciones
volar y
volar y aún no me prohíbo la duda.
* Obra pictórica “Roja Leda con su Cisne”/ Antonio Guerrero