
no hay nada que envidiarme... excepto mi libertad, así soy yo, el candombe.
Javier Martínez Corbalán / Cuba
tomasita,
se amotinan los tambores pasarán por el ghetto
y usted tendrá su pirulí que la hace hipar de cien mil modos
también el tisú del cosmos entre las manos como lírica carnosa
cómo llegan los yoruba al oído arremetiendo
pie
esqueleto
y a la danza
y a la danza, mamá, no hay guión que auxilie
eso de echar el sinsabor de la pelvis
a la
fragua
del candombe
a la fertilidad del afro ese fuego
omnipresente
zigzagueante hervorcito azotainas del deseo tótem del orgasmo
bocanada que en los cuerpos se inmola
tomasita,
quién toca a quién
los obsequiantes del tamborileo en su fantasmagoría
o esas miradas que a tontas y a locas emplazan su paranoia
vida y muerte y muerte y muerte
dios mío
todos saben cuándo sonreír
por el feed-back de tu hosanna
que se rompe en la noche en fogonazos.